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Author - Sonno

Ventajas de los colchones enrollados y envasados al vacío

La práctica de enrollar colchones tuvo muy mala fama hace unos años debido a que algunos grandes almacenes enrollaban al vacío colchones de mala calidad. Sin embargo, a día de hoy esta práctica ofrece muchas ventajas, no solo para los fabricantes y vendedores, pero también para los clientes.

En primer lugar, enrollar colchones al vacío es muy práctico ya que es mucho más fácil de transportar, ocupando menos espacio. Es más barato, ya que, no es necesario usar una empresa transportista, sino que los vendedores pueden hacer uso de la mensajería, lo que agiliza su entrega reduciendo el tiempo de transporte a 24-48h. Este tipo de colchones también es ideal si necesitas un colchón de entrega inmediata como puede ser una visita inesperada o salir de un apuro, usando un colchón que pese poco y que tú mismo puedas transportar.

El segundo motivo por el que bueno usar un colchón enrollado es que éste perderá muy poca firmeza a lo largo de toda su vida útil. Esto es debido a que cuando se envasa al vacío el colchón, prensamos la espuma rompiendo sus poros. Así ofrecerá al usuario la misma firmeza desde que lo use la primera noche hasta la última.

Romper los poros de la espuma y abrir las células, también permitirá una mayor transpiración del colchón, algo beneficioso para la salud. Además, al envasarlo al vacío, se evita que bacterias y agentes externos penetren en su interior durante el transporte, ayudando a mantener la mejor higiene del colchón.

La forma de transporte, sea un colchón enrollado o no enrollado, no afecta a las propiedades del colchón, por lo que no podemos asumir que sea un colchón malo o bueno.  Los colchones enrollados ofrecen las mismas características y comodidad que un colchón sin envasar al vacío, pero tienen una parte positiva: son más baratos.

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Tipos de viscoelástica: ¿cuáles son las diferencias?

El mundo del confort está en constante evolución para hacer que tu descanso sea el mejor posible y con este auge de innovación, nuevos materiales son empleados para fabricar los mejores colchones. Sin embargo, la gran variedad de productos existentes complica la decisión a la hora de encontrar el colchón ideal que se adapte a tus necesidades.

Los colchones viscoelásticos ofrecen gran confort y adaptabilidad, aportando una comodidad destacable en todos sus tipos de colchones. Hoy te explicamos las diferencias entre los existentes tipos de viscoelástica.

En primer lugar, cabe mencionar el viscografeno, une la comodidad del visco con las propiedades del grafeno que hacen que el calor generado por nuestro cuerpo se disipe de una forma eficaz, aumentando la frescura del colchón. Otra de sus ventajas es su propiedad antibacteriana ya que, en los colchones fabricados con grafeno, las bacterias no son capaces de reproducirse.

En cuanto a la viscoelástica con partículas de carbono, el carbono activo elimina la electricidad estática que acumulamos en el día a día y que desequilibra nuestro organismo, favoreciendo un sueño de mayor calidad, tan reparador que nos da la sensación de haber descansado mucho más tiempo del realmente empleado.

Los colchones de viscogel combinan la espuma viscoelástica con gel. De esta manera mantiene su adaptabilidad y confort y lo combina con una mayor durabilidad ya que el viscogel es material más denso que la viscoelástica. Además, gracias a su mejor transpirabilidad, estos colchones son más higiénicos y más adecuados para las personas con problemas de alergias.

Por último, si quieres apostar por una opción más natural con múltiples beneficios para tu piel, te presentamos el visco aloe vera. Con todas las ventajas de la viscoelástica, el aloe vera ayuda al sistema inmunitario, proporciona suavidad y frescor, mejorando el descanso, además es hipoalergénico, antibacteriano y antihongos.

Ahora que ya sabes un poco más sobre la oferta de viscoelástica, es hora de que te pases por nuestra tienda online en shonnoshop.com para encontrar con nosotros tu colchón ideal.

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Evita la depresión postvacacional

La vuelta de las vacaciones siempre es dura. Volver a adaptarse a la rutina, los horarios, el trabajo o las clases y estrés diarios nos provoca una serie de síntomas tanto físicos como psicológicos que pueden darse tanto en adultos como en niños. Sin embargo no se trata de una enfermedad, sino de un proceso adaptativo y pasajero que se irá diluyendo cuando volvamos a coger el ritmo de nuestra vida diaria.

Entre los síntomas del síndrome postvacacional podemos sentir alguno de los siguientes:

  • Bajo estado de ánimo
  • Decaimiento,tristeza
  • Apatía, irascibilidad
  • Ansiedad, estrés
  • Baja concentración y capacidad de atención
  • Falta de energía, fatiga, cansancio generalizado
  • Falta de sueño y de apetito
  • Dolores musculares
  • Sensación de hastío
  • Percepción de no ser capaz de adaptarse de nuevo al entorno laboral

Aunque el periodo de adaptación sea inevitable y todos, en mayor o menos medida, sufrimos con el fin de las vacaciones, hay ciertas claves que nos ayudarán a que el shock sea más leve y nos acostumbremos antes a la vida diaria.

  1. Programa tu regreso con tiempo

Aunque queramos aprovechar nuestras vacaciones al máximo, es un error llegar el día antes de la vuelta al trabajo. Nuestra mente necesita un poco de tiempo para adaptarse y centrarse de nuevo, asique date un par de días para organizarte y mentalizarte antes de volver a la rutina.

Además, si tienes la posibilidad de incorpórate un jueves o viernes, tendrás un comienzo más gradual y con el fin de semana a la vuelta de la esquina para recargar energías.

  • Empieza con calma

Es normal que a la vuelta de vacaciones encontremos bastante trabajo acumulado y con retraso, pero no intentes hacerlo todo el primer día, prioriza y tómatelo con calma. De nada sirve recuperar el estrés anterior a las vacaciones, y más aún cuando nuestra mente está aún en otro sitio. Comienza poco a poco, a ser posible, por aquellas tareas menos exigentes o más placenteras.

Es importante también respetar el horario laboral, sin quedarte más tiempo o llevarte el trabajo a casa, ya que no va a ser productivo y aumentará el estrés y la sensación de desánimo.

  • Aprovecha el buen tiempo

Debemos aprovechar el tiempo libre para nosotros mismos, realizando actividades que nos gustan sobre todo aquellas al aire libre con familia o amigos para liberar la mente. El deporte es especialmente recomendable ya que libera endorfinas, las hormonas que proporcionan sensación de bienestar y optimismo.

  • Recupera los hábitos de sueño

Es normal que durante las vacaciones alteremos las horas de sueño, pero es tiempo de volver a las 7 u 8 horas de descanso en un horario normalizado. Aunque no sientas sueño, vete a la cama a la hora habitual e intenta relajarte, meditando o con un buen libro para recuperar gradualmente la hora de acostarte. En cuanto a la hora de levantarse, cuidado con apagar la alarma y dar media vuelta, para muchos es la parte más dura de la vuelta a la oficina.

  • Se positivo

Evita los pensamientos negativos y mantén una actitud positiva. Céntrate en las cosas positivas de tu vuelta a la rutina: reencuentro con los compañeros de trabajo, la familia y las amistades.

Establece nuevos objetivos e intenta cumplirlos. Los hábitos se crean tras 20 días de repetición y establecer nuevas costumbres es más fácil ahora que nos estamos adaptando a la rutina. Aprovecha la ocasión para llevar una vida más saludable y empezar a hacer deporte o emprender una nueva afición.

La vuelta al trabajo puede ser dura pero pronto volvemos a coger el ritmo de nuestra vida con renovadas energías. Intenta tomarlo con calma y planea las vacaciones del año que viene.

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8 beneficios de tener una buena salud del sueño

Lo primero que debemos concretar es “que es una buena salud del sueño” y en esto hay multitud de opiniones y diversos estudios con conclusiones muy diferentes.

Por lo general la idea más extendida y aceptada es que un adulto debe dormir unas 8 horas diarias, concretamente, la Organización Mundial de la Salud, recomienda dormir ente 7 y 8 horas diarias, pero las necesidades de sueño dependen en gran medida de la edad y etapa de la vida en que nos encontremos. La National Sleep Foundation, organización estadounidense del estudio del sueño, ha creado un cuadro explicativo de las horas de sueño recomendadas y aceptables repartidas por rangos de edad.

Además de la edad existen otros factores, tanto internos como externos, que pueden determinar cuántas horas de descanso necesitamos, como la genética, la actividad realizada o el estado de salud. El sueño esta regulado por el ritmo circadiano que determina el momento y la duración del sueño y determinados componentes genéticos pueden afectarlo, diferenciando entre perfiles “búho” o “alondra” o entre perdonas que necesitan ciclos cortos de sueño o más largos (como señala la investigadora de la Universidad de South Australia Gemma Paech en un artículo de The Conversation).

Entre los factores externos que más relevancia tienen, encontramos el “historial de sueño”. Las carencias de sueño o las noches en vela pasadas, afectan a la necesidad de sueño y los ritmos de sueño diarios. La salud, el ejercicio o el estrés son factores que van a aumentar nuestra necesidad de sueño, por lo que en épocas de mayor actividad o estrés, deberíamos descansar durante un tiempo mayor.

1.    Mejora la memoria y el aprendizaje e incrementa la creatividad

Durante la fase de sueño REM, nuestro cerebro transforma la memoria a corto plazo en memoria a largo plazo, por lo que durante el sueño procesamos, categorizamos y almacenamos la información obtenida durante la vigilia. Este proceso hace también que produzcamos ideas nuevas y más creativas, según una investigación desarrollada por la Universidad de Notre Dame en EE UU, al reorganizar y procesar la información.

2.    En pareja, alivia el estrés

De acuerdo con  un estudio realizado por la Universidad de Pittsburgh, dormir en pareja puede disminuir los niveles de cortisol debido a la sensación de seguridad que experimentamos durmiendo acompañados. El cortisol es una hormona que nuestro cuerpo libera como respuesta al estrés y que tiene gran efecto sobre el ritmo circadiano, aumentando los niveles de cortisol en momentos de vigilia y disminuyendo al dormir.

También produce un aumento de oxitocina, una hormona que regula el sistema nervioso central, modulando nuestro el comportamiento social, los patrones sexuales o la conducta parental. La liberación de esta hormona nos ayudará a relajarnos y aliviar el estrés.

3.    Nos hace más atractivos

Según un  estudio del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) publicado en la British Medical Journal, una noche de sueño reparador es el más potente tratamiento de belleza. Según su estudio, cuando se priva de sueño a una persona, las percepciones de salud y el atractivo disminuyeron en promedio en un 6% y 4% y el cansancio aumentó en un 19%.

4.    Favorece la ética

La falta de sueño puede ser consecuencia de cuadros psiquiátricos como la depresión o la ansiedad, con efectos tanto físicos como psicológicos. Un descanso escaso perjudica el funcionamiento del cortex prefrontal, el área encargada de controlar las emociones y ayudar a los inhibidores de comportamiento, por lo que conductas poco éticas como el engaño o los robos pueden ser consecuencia de falta de descanso.

5.    Ayuda a controlar el peso.

En este caso tanto la falta de sueño como el exceso, tienen efectos negativos sobre nuestro Índice de Masa Corporal (IMC). Un sueño excesivo puede incrementar el IMC en 0.2 puntos, pero la falta de sueño es más perjudicial, aumentando el IMC en hasta 1.4 puntos, según comprobó Nathaniel Watson, del Instituto del Sueño de la Universidad de Washington (EE UU). El déficit de sueño puede reducir la producción de leptina, una hormona que inhibe el apetito, disminuyendo la sensación de saciedad y que el estómago libere más grelina, la hormona del apetito, provocando más sensación de hambre.

6.    Previene enfermedades

La falta de sueño puede llegar a aumentar el riego de padecer dolencias cardiovasculares, tiene efectos sobre determinados tipos de cáncer, diabetes tipo 2 e infecciones, como asegura el profesor Simon Archer  a la BBC.

El European Heart Journal afirma que los insomnes tienen tres veces más posibilidades de sufrir una insuficiencia cardíaca que aquellos que no tienen problemas de sueño, y la American Cancer Society hombres menores de 65 años que duermen solo de tres a cinco horas por la noche tienen un 55% más de probabilidades de desarrollar cáncer de próstata que los que dormían el mínimo recomendado de siete horas.

7.    Durante el crecimiento

Durante el sueño, especialmente en 50 y 60 minutos después de iniciarse el sueño, es cuando el cuerpo del niño segrega la somatotropina, u hormona del sueño, que actua sobre los tejidos del cuerpo, influyendo en el desarrollo de las células y modulando el metabolismo de proteínas.

Aquellos nuños que sufren de sueño intranquilo, despertándose en múltiples ocasiones, tienen una desventaja en la secreción de esta hormona respecto a los que duermes toda la noche de un tirón, pidiendo sufrir retrasos en el crecimiento.

Un estudio, realizado por la profesora de antropología de la Emory University Michelle Lampl confirmó esta creencia popular, mostrando que el 43% de los bebes estudiados experimentaba un pequeño estirón cuando dormían una siesta adicional y un 20% crecía más cuando dormía una hora más de los habitual.

8.    La siesta perfecta

Tampoco en este punto se ponen de acuerdo los expertos, hay quien dice que con 15 minutos es suficiente para una recuperación a mitad del día y renovar la energía física y mental como apunta el  Dr. Alex Ferré, experto en los trastornos del sueño. Sim embargo, investigadores estadounidenses en un estudio publicado en la revista International Journal of Behavioral Medicine apuntan que una siesta de 45 minutos puede tener beneficios cardiovasculares, reduciendo problemas de hipertensión.

En lo que sí parecen estar de acuerdo es en la recomendación de conceder a nuestro cuerpo un pequeño descanso a mitad del día para enfrentar el resto de la jornada con las pilas recargadas, ayudando a la asimilación y organización de lo aprendido.

El consejo fundamental para tener un sueño reparador es escuchar a nuestro cuerpo, dormir si estamos cansado y no intentar forzar el sueño cuando estamos completamente en vigilia; dormir hasta que nos levantemos descansado, adaptando la hora de acostarnos y levantarnos hasta conseguirlo. Crear un buen ambiente de descanso en el dormitorio, con la luz adecuada y una cama cómoda que ayude a nuestro cuerpo a recuperarse durante la noche.

Si a pesar de cumplir estas indicaciones te levantas cansado, quizá sea conveniente pensar en un cambio de colchón, puedes revisar nuestras ofertas de colchones nuevos para un sueño reparador.

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7 consejos para mantener nuestro colchón como nuevo

Según las recomendaciones de ASOCAMA, la Asociación Española de la Cama, es necesario reemplazar el colchón antes de 10 años, incluso cuando lo mantengamos y cuidemos adecuadamente. Aunque parece que nuestro colchón está nuevo, su deterioro es muy sutil ya que las tecnologías aplicadas a día de hoy evitan que aparezcan bultos y deformaciones. Sin embargo, esta apariencia de colchón nuevo, es únicamente eso, apariencia, ya que los materiales internos van perdiendo firmeza y calidad con el tiempo y el uso. Para conocer el desgaste de nuestro colchón tendríamos que compararlo con uno nuevo de idénticas características, y nos daríamos cuenta que no tiene la misma firmeza ni acogida.

Además, es muy importante tener en cuenta el factor higiénico, dado que pasamos un tercio de nuestras vidas en la cama y la temperatura y movimientos nocturnos hacen que el colchón y los accesorios como sábanas y fundas protectoras acumulen ácaros y deterioren las propiedades de los materiales de nuestro colchón.

Un tercio de nuestra vida transcurre en la cama,
es muy importante ciudad el soporte de nuestro descanso

Por todo esto, es importante seguir una serie de hábitos que nos van a ayudar a prolongar la vida de nuestro colchón y mantenerlo higiénico y con todas sus cualidades el máximo tiempo posible.

1.    Al recibir el colchón

Al recibir nuestro colchón es muy importante tener especial cuidado al desembalarlo, sobre todo si nos llega envasado al vacío y enrollado, ya que con las tijeras o el cúter podemos dañar algunos de los tejidos y provocar una rotura que ponga en compromiso la integridad del colchón.

Los colchones de látex, espuma o viscoelástica pueden enviarse envasados al vacío y enrollados sin que esto dañe o deteriore las cualidades del colchón, aunque es recomendable desenrollarlos como mucho 48 después de recibirlos para asegurarnos que se mantienen enrollados el menor tiempo posible.

Una vez abierto y desenrollado debes dejarlo reposar unas 24-48 horas sobre una base firme y plana para que recupere su forma, y no tumbarte o apoyarte sobre el colchón ya que esto puede influir en la recuperación de los materiales.

2.    Una buena ventilación

Es recomendable ventilar nuestro colchón unos 10-15 minutos después de levantarnos y antes de hacer la cama. Este hábito es incluso más importante en verano, aumentando el tiempo de ventilación a unos 30 minutos. Retira las sábanas y abre la ventana para que el flujo de aire ventile el colchón hasta el interior, de esta forma tanto el colchón como las sábanas transpirarán, evitando malos olores y ácaros. Sin embargo, nunca deje el colchón expuesto al sol durante un largo periodo de tiempo ya que puede afectar a la estructura del colchón.

3.    Cambiar de posición

Es fundamental girar el colchón para evitar que siempre soporte el peso en el mismo punto y se pueda deformar y aparecer bultos que empobrezcan la calidad de nuestro sueño y puedan llegar a provocarnos dolores en espalda y articulaciones.

Se recomienda voltear el colchón aproximadamente cada 3 meses, un buen consejo para no olvidarse de hacerlo es hacer coincidir este cambio con las estaciones del año.

Para los colchones que sólo tienen una cara de descanso, el colchón se debe girar sobre su propio eje, cambiando la cabeza a los pies. Sin embargo, para aquellos colchones que tienen dos caras iguales, o cada una con propiedades especiales, el giro debe hacerse también cambiando la cara de descanso del colchón, girándolo en invierno y verano, y dándole la vuelta en otoño y primavera. De esta forma aprovechamos toda la superficie de descanso, alargando la vida de nuestro colchón.

Para aquellos colchones con cara de “verano” y otra de “invierno”, es importante asegurarnos de que usamos la cara indicada en cada estación, para aprovechar al máximo sus cualidades, usando también la cara de verano en primavera y la de invierno en otoño y girándolo sobre su propio eje al cambio de estación.

4.    Usar funda o cubrecolchón

Para proteger nuestro colchón de la humedad y otros agentes externos es recomendable usar una funda protectora o cubrecolchón impermeable pero transpirable para que nuestro colchón pueda ventilarse correctamente. No es necesario que la funda esté acolchada si nuestro colchón ya cuenta con un cómodo acolchado propio. Para los colchones de látex, no debemos usar un cubrecolchón impermeable, ya que estos colchones necesitan de una transpiración extra que la funda impermeable impide.

5.    Higiene y limpieza

Aproximadamente una vez al mes es recomendable pasar la aspiradora por el colchón para quitar la suciedad acumulada en el interior. Para una limpieza más profunda, al menos 2 veces al año, debemos poner el colchón el vertical y sacudir suavemente el polvo para eliminar ácaros y partículas de polvo acumuladas.

Algunos colchones son desenfundables y nos permiten retirar la funda para su lavado. En este caso se deben seguir siempre las indicaciones de lavado que aparecen las etiquetas para la mejor conservación de los tejidos.

Sin embargo los colchones no desenfundables no se deben limpiar en seco, ni se pueden humedecer o mojar los tejidos o tapicería del colchón. 

Si se moja la cama intente absorber el líquido lo antes posible con paños de cocina hasta su total absorción. No use nunca productos químicos o remedios caseros para retirar una mancha ya que estos pueden estropear las espumas y materiales internos del colchón.

6.    Posición y presiones

Es importante dejar un pequeño espacio de ventilación entre nuestro colchón y el cabecero o los pies de la cama, así como con las mesitas, para que se mantenga una buena aireación del centro del colchón desde todos los laterales.

Con excepción de los colchones articulados, nunca debes doblar el colchón y hay que llevar cuidado con no forzar las esquinas y laterales. Es conveniente no sentarse o apoyarse siempre en el mismo punto del colchón y desde luego no podemos dejar que los niños salten o se pongan de pie sobre el colchón ya que esto puede crear hundimientos.

No apoyes tu colchón de pie durante un periodo muy prolongado de tiempo, ya que la presión puede dañar el lateral y las esquinas que están en contacto con el suelo.

7.    La base del colchón adecuada

Es fundamental usar una buena base para el colchón, que sea resistente y de la misma medida que el colchón para que no haya bordes sobresalientes que puedan poner en compromiso la estructura del colchón.

Por otro lado existen algunas indicaciones del tipo de base a usar dependiendo del tipo de colchón que tengamos. Los colchones de muelles no son válidos en ningún caso para somieres articulados, que requieren de núcleos especiales para el articulado. Los colchones de látex por su parte, necesitan una aireación especial, por lo que las bases transpirables como las de láminas, son las más indicadas para este tipo de colchones.

Antes de usar tu nuevo colchón en una base antigua, revisa que esta esté en buenas condiciones, ya que una base deformada o poco resistente puede dañar tu colchón nuevo.

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